SUDÁN
Sudán atraviesa la mayor crisis humanitaria y de desplazamiento interno del mundo tras 2 años de conflicto armado de extrema violencia. En 2025, alrededor de 30 millones de personas, entre ellas 15 millones de niños y niñas, han necesitado ayuda humanitaria urgente. Más de 15 millones han tenido que huir de sus hogares, mientras hospitales, escuelas y mercados han sido destruidos. La inseguridad alimentaria ha alcanzado niveles históricos, con la hambruna confirmada en varias zonas del país y millones de personas al borde de la inanición.
El impacto del conflicto sobre la infancia es devastador. El 90 % de la infancia en el país no puede ir a la escuela, lo que supone la pérdida no solo de su educación, sino también de protección, estabilidad y futuro.

Muchos niños y niñas se enfrentan al riesgo de reclutamiento por grupos armados, trabajo forzado o violencia sexual. Las mujeres y niñas viven una situación especialmente ardua: la violencia de género se ha triplicado, dejando a 12 millones de personas en riesgo, con un alarmante aumento de secuestros, violaciones, matrimonios forzados y otras formas de violencia extrema.
Estamos presentes en Sudán desde 1977 y mantenemos nuestra respuesta humanitaria incluso en las zonas más afectadas por el conflicto. En 2025, hemos seguido trabajando para entregar alimentos y agua potable, habilitar espacios seguros donde la infancia pueda continuar su educación, ofrecer atención médica y apoyo psicosocial y proteger a la infancia, especialmente a las niñas, frente a la violencia y la explotación. Nuestro compromiso es claro: proteger a los niños y niñas y a las comunidades más vulnerables, así como salvar vidas en una de las crisis más graves de nuestro tiempo.



