MYANMAR
El 28 de marzo de 2025, un terremoto de magnitud 7,7 sacudió Myanmar, provocando la muerte de más de 3000 personas y dejando a miles heridas. La devastación fue especialmente grave en regiones densamente pobladas, donde viviendas, escuelas y centros de salud quedaron destruidos o seriamente dañados. Miles de familias, entre ellas niños y niñas, se vieron obligadas a dormir a la intemperie durante días por miedo a las réplicas, sin acceso seguro a alimentos, agua potable o atención médica básica.
Desde las primeras horas de la emergencia, activamos nuestra respuesta humanitaria junto a organizaciones socias para atender de forma prioritaria a la infancia y a las comunidades más afectadas.

La iniciativa incluyó la entrega de refugio de emergencia, alimentos, agua y saneamiento, así como acciones específicas de educación y protección de la infancia, fundamentales para reducir los riesgos de violencia, abuso y explotación, especialmente entre las adolescentes, en un contexto de colapso de las redes de protección.
Además de la ayuda material inmediata, facilitamos transferencias de efectivo para que las familias pudieran cubrir sus necesidades más urgentes con dignidad y flexibilidad; y habilitamos espacios seguros donde los niños y las niñas reciben apoyo psicosocial, protección y continuidad educativa. En una emergencia de esta magnitud, la protección emocional y el bienestar de la infancia son tan esenciales como la asistencia física para sentar las bases de la recuperación a medio y largo plazo.



