MATRIMONIO INFANTIL
El matrimonio infantil sigue siendo una de las vulneraciones de derechos más graves que enfrentan millones de niñas en el mundo. Cada año, cerca de 12 millones de niñas son obligadas a casarse antes de cumplir los 18 años, lo que supone el final de su infancia, de su educación y de sus oportunidades de futuro. En octubre, con motivo del Día Internacional de la Niña, llevamos esta realidad al centro del debate público presentando en el Congreso de los Diputados, junto a todos los grupos con representación parlamentaria, el informe Déjame ser una niña, no una esposa, basado en los testimonios de más de 250 niñas y mujeres jóvenes de 15 países que vivieron un matrimonio o unión temprana.

Sus voces revelan un patrón común: el matrimonio infantil las expulsa de la escuela, limita su autonomía y las expone a situaciones de violencia, desigualdad y dependencia. Más de 6 de cada 10 participantes no estudian ni trabajan tras casarse; y muchas relatan haber sido privadas de cualquier posibilidad de decidir sobre su propio cuerpo y su futuro. Aunque en la última década se han logrado avances, las causas estructurales persisten: la pobreza, la presión social y familiar, las normas de género y, cada vez más, el papel de la tecnología y las redes sociales, que facilitan relaciones desiguales entre niñas y hombres adultos. Aun así, todas las niñas y mujeres entrevistadas comparten un mensaje claro: no quieren que sus hijas pasen por lo mismo.
Desde Plan International trabajamos para prevenir el matrimonio infantil y proteger a las niñas antes, durante y después de estas uniones. Ponemos a las niñas en el centro, fortalecemos su acceso a la educación, promovemos cambios en normas sociales dañinas y exigimos leyes efectivas que se apliquen sin excepciones. Al mismo tiempo, impulsamos el compromiso de responsables políticos, comunidades y familias para que ninguna niña vea su vida truncada por una práctica que nunca debe normalizarse. El matrimonio infantil no es inevitable: es una violación de derechos que se puede y se debe erradicar.






